domingo, 25 de enero de 2009

LA LLAMADA DE CHUTLU, CAP III



El sheriff no tardo mucho en aparecer de nuevo con su puro achatado soltando humo como una locomotora, dos hombres entraron al despacho detras de él, lucían sendas gabardinas marrones y sombreros de ala corta, olían más a madero q los pinares de Yellowstone.
-estos son Albert y Gary, serán vuestra sombra hasta q encontreis al marine.-los dos hombres se presentaron con un gesto de cabeza y lebantaron unos milímetros el sombrero con el dedo en lo referente a Lucia.
-no quiero más problemas ni desapariciones, lo recuperais, volveis aqui de una pieza y doy por zanjado el caso hasta nueva orden.-Su decisión parecía meditada e irrevocable.
Yo por supuesto no pensaba dejar q el "carnicero", un hombre al que teníamos en foto, y del que conocíamos hasta las pecas del culo se nos escapara, sobre todo ahora q sabíamos de sus refinados gustos.

Salimos de la oficina y fuimos al coche, abrí el maletero para repartir las armas q dimitri gentilmente nos habia suministrado. Elegí la escopeta de dos cañones, mi puntería era nefasta y una escopeta a bocajarro es de esas cosas en las q hasta un anticuario no falla...enseguida la puse a dormir en mi regazo mientras conducía al único sitio donde podia recabar algo de información: el antro del tatuador.

Oficialmente se acabó la diplomacía desde el momento q entramos en el local los cinco con las armas en la mano apuntando al menudo dibujante de pellejos, la escena me recordaba a los westerns de hollywood donde el sheriff entraba en el bar con sus chicos...el pianista dejaba de tocar, las chicas del cancan se congelaban para mirarnos y nosotros escupíamos tabaco al suelo antes de liarnos a tiros...eramos los jodidos cuatro jinetes apocalipsis...y una enfermera.

El hombre se derrumbó a los cinco minutos, albert demostró ser bastante bueno dibujando y casi tenía acabada la bandera de los estádos unidos en la frente del hombrecillo, cuando al canario le dió por cantar.
Nos dió la dirección de un poligono a las afueras del distrito 13, según él, los "cortadores de cabezas" se reunían allí.
Lo dejamos atado a la silla y los conduje hasta el polígono; después de reconocer el terreno descubrimos q aparentemente la mole de ladrillo rojo estaba vacía.
Las ventanas del primer piso qdaban aproximadamente a la altura de mis ojos, así q sin perder el tiempo las desmontamos y nos introdujimos por la parte trasera mientras Gary y la enfermera hacían guardia.
Entramos en lo que parecía una oficina, estaba abandonada hace mucho y el polvo se acumulaba encima de los informes esparcidos por el suelo, unos ventanales con una persianas desvencijadas y una puerta entreabierta eran la única salida.
Crucé el cuarto en cuclillas, y eché un ojo por la ventana, un pasillo de hierro forjado sobre lo que parecía un almacén nos esperaba detrás de la puerta.
Salimos aún agachados y en penumbras recorrimos el ferreo pasillo hasta bajar unas escaleras; llegamos al almacén donde un portón de chapa de dos hojas nos daba el alto y dos puertas laterales hacían de escoltas.
Casi me sale el corazón por la boca cuando un portazo sordo rompió el silencio, albert amartilló el arma, mientras yo pensaba si tenía puesto el seguro de mi escopeta, pero nada más sucedió.
El sonido nos guió hasta la puerta de la izquierda; mostrando más valentía de la que yo mismo le creía, el profesor se dispuso a abrir la misma con la punta de su colt, la linea rota de luz se fue agrandando y al abrir pudimos oir el sonido de una conversación amortiguada por una pared...una silla vacia y una lámpara de pié era todo lo que lucía el pequeño recibidor. Una puerta de acero como la de una cámara frigorífica qdaba en medio de los dos elementos.
Nos apostamos junto a la puerta, los dos colts a ambos lados ,y yo, la escopeta, al frente... albert contó con los dedos hasta 3 y abrío la puerta silenciosamente hacía mi.
Entré caminando tranquilamente mientras la conversación continuaba...dos mejicanos platicaban mientras otro dormía en un sucio jergón al fondo junto a una puerta con salpicaduras rojizas...mi entrada acabó con el dialogo secamente, los dos cañones de la escopeta apuntándoles eran suficiente argumento...el profesor entró detrás de mi y tapó la boca a la bella durmiente q despertó con el arma pegada a la sien...tampoco dijo nada.

Albert organizó la custodia de los tres guates, mientras el profesor y yo abriamos la tétrica puerta. La oscuridad, el frío y el olor a tierra húmeda nos dió la bienvenida; por suerte James había traido una linterna en la chaqueta, a veces me sorprendía, la encendió y entramos en la estancia.
Como un faro alumbrando el mar, descubrimos en el suelo una serie de formas redondeadas, eran cadaveras, hasta cuatro conté, plantadas en el barro como el que planta un rabano. Parecían antiguas y ninguna tenía la prominente frente del marine.
De repente nas botas aparecieron en la elipse luminosa de la linterna, Jar estaba sentado en el suelo contra la pared, con los brazos en cruz por encima de la cabeza atados a unos ganchos, y la cabeza colgando inerte. Me adelanté y le puse dos dedos en el cuello, estaba todo manchado de coágulos de sangre...para mi sorpresa el pulso era firme y para cuando despertó ya le habíamos soltado. Estaba confundido y débil, pero como aquel no era sitio para tomar el té, decidimos dejar las preguntas para más tarde.
Fue al apollarlo contra mi hombro cuando lo oí, un sonido terroso y como el rechinar de unos dientes...algo alargado en pie se adivinaba en los límites de la oscuridad mientras James ascendía con la luz de su linterna hasta enfocar lo q parecía una espina dorsal humana terminada en un cráneo q rezumaba barro mientras se desencajaba su mandibula. Me quedé petrificado. Fue el marine q armado con la resolución de aquel al que le mueve la venganza, me quitó la escopeta de las manos y disparó los dos cartuchos a escasos centímetros del engendro. La habitación se llenó de harina de hueso.
El pulso del profesor empezó a flaquear y el haz de luz de su linterna vagaba libremente por la habitación, aún así pudimos ver claramente como los otros tres cráneos empezaban a salir de la tierra; guiado por el sentimiento de una vida perdida valorando jarrones, esprinté hastá el craneo más próximo y lo chuté con todas mis fuerzas, el cráneo estalló contra la puerta de entrada, y yo seguramente tenía el pie roto.
Aullando de dolor me fui al suelo, oí un ruido a mi lado y alcé la vista, una de las cadaveras serpenteaba hasta mi, intenté incorporarme, pero fué tarde, vi como la criatura lanzaba sus sucios dientes hacia mi cuello, metí la cabeza en la dirección del morisco y nuestros craneos chocaron, no sentí nada, pero sin duda había conseguido morderme...y no me soltaba. Empecé a forcejear, intentando separar su mandíbula de mi trapecio, cuando todo estalló en polvo blanco. y perdí la consciencia. Luego me enteré q James había disparado contra el monstruo, nunca una bala había rondado tan cerca de mis meninges.

Me recuperé en el coche, estabamos los cinco, el profesor conducía, y lucia cosía mi maltrecho hombro...enseguida me arrepentí de no haber despertado un poco más tarde...como últimamente teníamos por constumbre nos refugiamos en el puerto, el olor a salitre parecía despejarnos como la acetona a los boxeadores groguis.

domingo, 18 de enero de 2009

LA LLAMADA DE CTHULU; CAP II


Al anochecer nos encaminamos a la taberna de "lexter´s", un pintoresco antro en los límites del Kinsbury Road...aparcamos el coche en un camino de barro cercano, y nos encaminamos al bar...una puerta de metal doblada como un dólar atropellado por el metro era el único detalle q lo calificaba como cantina...abrir la puerta fue como asomarse a los 9 infiernos, una bruma caliente y cenicienta envolvía las cuatro escaleras de madera q bajaban al averno y una música folclórica sonaba de fondo en algún gramófono...,enseguida nos dimos cuenta de que el bar no era precisamente de etiqueta, la mayoría de parroquianos estaban más interesados en dejar de bucear en sus vómitos q en los 4 extraños q acababan de entrar por la puerta...nos dirijimos al fondo y nos sentamos en una mesa circular donde la moqueta se adivinaba roja.
Intuyendo q no nos iban a servir a la mesa pensé en lebantarme cuando me dí cuenta de que James no se había sentado.
-cuatro whiskys y una limonada para la dama-dijo james con cierto nerviosismo.
-aún si pudieramos vender alcohol, eso suman cinco amigo-apunto el barman apoyando la barriga en la barra.
-seguro q esto arregla los dos problemas, la suma y el otro-y james sacó un billete con la cara de Benjamin Franklin.

El barman se lebantó el parche de su supuestamente maltrecho ojo para ver mejor el billete de cien q el profesor había dejado a su alcance.
-De acuerdo amigo-dijo mirando a los lados como si todo el local no apestara a alcoho,-pero tengo q decirte q no tengo cambio de 50...-
-tú deja la botella y contestame a algunas preguntas-

A los quince minutos James llegaba a la mesa con una botella de whisky medio vacia y algo de información, al parece a willie "el manco" hacia tiempo q no se le veía, pero todo indicaba q era el q proporcionaba bagabundos al doctor...discutiamos sobre el tema cuando, como si de un truco de magia barato se tratase, aparecieron de entre el humo seis mejicanos. Vestían de cuero y traian cara de pocos amigos, se apartaron y dejaron paso precisamente al más pequeño de ellos q portaba una silla del bar, se sentó entre nosotros y nos saludó cordialmente con un gesto de su cabeza.
-pinche gueritos, que les trae por la cantina?-pregunto con la tranquilidad del q se rodea de sus sicarios.
Enseguida me fijé en q sus amarillas pupilas se habían clavado en el tatuaje oseo de Jar.
-Hemos venido a hidratar el pellejo hermano-dijo achispado el profesor.
-Donde conseguiste ese tatuaje cabrón?-preguntó sin más miramientos el hermano zapata.
-M...me lo hicieron los marines-balbuceo Jar con poca convicción.
Era el momento de tomar las riendas de la situación, cuando a Jar le temblaba la voz alguien acababa en la carcel o en el tanatorio. Así q cojí la mesa por el canto la lebanté y la estampé en la cara del mejicano propulsándola contra sus hombres al mismo tiempo, y empezamos a correr buscando la salida, me giré preocupado por lucia, la enfermera no era de las q hacia 100 metros en 10 segundos, pero enseguida la vi trotando a mi lado con el bolso inmovil bajo su axila, al parecer se había tomado su tiempo dejando un escalpelo en el cuadriceps de uno de los esbirros.

Salimos por la puerta y corrimos hasta el coche sin mirar atrás, entramos en el mismo a trompicones y sin resuello, ahí fue cuando caimos en la cuenta de que el marine no nos había seguido, empezabamos a pensar qué hacer, cuando una bala entró por el parabrisas para acabar de quitar la borrachera al profesor y aclarar nuestras prioridades, había q salir de allí, aceleré marcha atrás y derrapando en el barro dimos media vuelta para encarar hacia distritos más cívicos donde la gente se disparaba con menor profusiòn.

Para cuando pise el freno ya habíamos llegado al Puerto de Cleveland. James abrió rapidamente su puerta para vomitar aún más rapidamente, y el resto salimos para dejar en el coche la tensión del momento. No nos habían seguido.
Después de cojer aire unas cuantas veces decidimos irnos a dormir y visitar a la mañana al sheriff, debíamos solucionar la pérdida del marine antes de que se convirtiera en una piñata mejicana.
Llegamos temprano a la oficina, el sheriff nos recibio desayunandose a escondidas un malta de 12 años, tenía toda la pinta de que había dormido en la oficina, por lo menos olia como si lo hubiera hecho.
-como que habeis perdido a Jar?!-su cara se enrojecía por momentos.
-no es la jodida virginidad de tu hermana!-apostilló faltón. Por suerte soy hijo único.
-esto se nos está iendo de las manos...hay q recuperar su cuer...hay q encontrarlo-su incosciente lo traicionaba, a nadie nos sorprendió.
El sheriff se giró hacia la bandera americana q lucia detrás de su butaca. Pasó un rato buscando inspiración entre las barras y estrellas, y al poco salió del despacho farfullando entre dientes.

jueves, 8 de enero de 2009

Chavales el comite de dnd de aldamar 26 ha decidido q con el nuevo año toca modernizar el juego...sinceramente había más excepciones q reglas en la afamada y poco comprendida versión de 3.75 del dnd, asi q directamente nos pasamos a 4 edición y q sea lo q dios quiera!!
Tranquis q el curro me lo pego yo , pero creo q será para bien, vamos a simplificar todo bastante, y todo será más pulcro y ordenadito...
Adiós a la iniciativa cada asalto, a las acciones de ataque completo y a todas las excepciones! (y a casi todos los conjuros clásicos...snif)
Abrazemos la cuarta!!

martes, 23 de diciembre de 2008

LA LLAMADA DE CTHULU


Me levanté una mañana con la cabeza abotargada...la noche entera fumando opio en mi apartamento me pasaba factura...

Sonó el teléfono y barajé seriamente tirarme por la ventana de mi decimoquinto piso de los Flats de Cleveland y emular a los brokers del 29, sin duda sin el lastre de estos ángeles caidos pronto la bolsa volveria a subir...

El sheriff me llamaba con su voz ronca para decirme q necesitaba mi colaboracion...tiene gracia, yo Robert MacTrousers un anticuario de renombre, ayudaba al sheriff a hacer el trabajo q la corrupta policia de la ciudad no hacia...todo por un puñado de dolares y por sentir algo de adrenalina corriendo por mis venas....

La oficina del sheriff apestaba a humo rancio de puro barato, un cenicero con pie metálico daba la bienvenida a todo aquel q entraba en aquel cuartucho q nunca veia el sol...alli nos encontrabamos los cuatro, James, un mediocre profesor de universidad que se escondía detras de sus gafas, descamisado y oliendo a alcohol, se afanaba en beber agua del dispensador de la oficina; Jar un hombre alto y desgarbado, rapado casi al cero, ex-marine, habia sido expulsado por apalear a unos homosexuales; Lucia, una enfermera de lengua afilada, cruzaba las piernas mientras encendía un pitillo... y yo mismo q sentado a su vera intentaba aclarme la cabeza y entender lo q nos decía el insigne policía:

-este maldito sombrero...-decía mientras miraba la arrugada portada de un periódico.
-estoy hasta los cojones de ver este maldito sombrero de fieltro en la portada de todos los períodicos...- sin duda se refería al sombrero de Eliot Ness, él y sus chicos salían casi todas las semanas en alguna portada arrestando contrabandistas y mafiosos.
-hay q acabar con él...con él y con la función colegial q hace con sus amigitos todos los días en la prensa...- el sonido de sus muelas masticando el puro apagado me resultaba cómico....

El sheriff era un hombre recto, recto como la soga de un ahorcado mientras sujeta un cadáver, pero se volvía sinuoso si se trataba de buscar huesped para su nudo...conservador como el q más, bien podía haber nacido el 4 de julio, y haber redactado con su sangre la constitución americana...sin duda el mandato demócrata en el que nos encontrabamos le acarrearía una segunda úlcera...

-...hay algo con lo q los hombres de Ness no se manchan las manos-dijo mientras dejaba un dosier amarillento encima de la mesa. Lo abrió y desplegó unas fotos rancias donde se distinguian algunas piezas de casquería humana.
-creemos q esto lo ha hecho un solo hombre, un maldito psicopata canibal q colecciona miembros como el q colecciona sellos, un goteo de víctimas que dsd hace más de 10 años viene salpicando a toda la ciudad...algo q los hombres de Ness han olvidado pero q yo pienso sacar a la luz para hundir su carrera..-dijo con ojos febriles...
-y vosotros me vais a ayudar, necesito gente limpia y discreta, alguien q haga este trabajo en la sombra...-
-discreción es mi segundo apellido-dije intentando quitar tensión a la situación, no era la primera vez q tratabamos asuntos con el sheriff, pero si era la primera vez en la q habia tanta carne de por medio...
El sheriff lebantó la ceja y dijo: -leer el dossier y sacar vuestras propias conclusiones, el sueldo y condiciones son las pactadas, marchaos y volver cuando tengais algo importante q contarme- y nos despidió dándonos la espalda mirando a la petrificada bandera americana q lucia detrás de su pupitre.

Ya en mi coche y después de leer el legajo llegamos a la conclusión de que había varios sospechosos, pero no habían podido empapelar a ninguno por falta de pruebas...uno de los nombres q mas ser repetía era el de Frank McArthi, un hombre caucásico, sin rasgos distintivos, sin oficio, y q siempre guardaba cierta relación con las víctimas...un lienzo en blanco q teníamos q ir pintando...asi q cojimos su foto y decidimos hacerle una visita a la dirección q teníamos en los papeles del sheriff.

El amigo Frank vivía en el distrito 13, el "bullicioso 13" lo llamaban, negros, mexicanos, italianos y en general la mayoría de despojos q habían llegado a la ciudad se apilaban en este barrio...la mafia campaba a sus anchas y la policía solo pasaba para comprar rosquillas y cobrar la paga.

Llegamos a la dirección, una seríe de edificios grises de tres alturas caracterizaba a la calle, después de comprobar q no había nadie en el apartamento de Frank decidimos forzar la cerradura, el profesor se quedó haciendo guardia, mientras Jar estampaba cariñosamente su bota militar en la puerta...las palomas de todos los tejados de la calle salieron volando ante tal muestra de sutileza.



Dentro del apartamento encontramos lo propio, una cama deshecha, una bañera de agua turbia con botellas de licor flotantes y un retrete atascado, nada fuera de lo normal...pero tenía q haber algo...mi instinto me llevó a la ventana, allí una corriente de aire me puso en aviso de un ladrillo q aparentemente estaba suelto, lo saqué con cuidado y encontré un misterioso sobre de cartón sin letras, lo abrí y encontré una pequeña bolsa con un polvo blanco dentro, y varias fotografías.

Me disponía a abrir el sobre cuando oí el silbido de James avisándome de que el pájaro volvía al nido, salimos deprisa del apartamento y subimos las escaleras dispuestos a escondernos y esperando a que nuestro amigo Frank no se percatase de su puerta hecha migas y de su apartamento patas arriba...

Nos ocurrucamos en el límite de vision de la escalera y en cuclillas observamos como el individuo se acercaba a la puerta, antes de q pudiera abrir la boca por la sorpresa Jar se la tapó con su manaza y lo introdujo bruscamente en el apartamento.

Despúes de un "pequeño" forcejeo con el ex-marine, frank se tranquilizó, los dos dientes q se había tragado le hicieron el mismo efecto q un par de tranquilizantes, y ya más sereno y sentado en la cama, se animó a contarnos lo del sobre con las fotos; en el mismo había tres fotos en las que siempre aparecía un hombre de espaldas fornicando con alguien, había varios detalles q no se escapaban de mi ojo presciente, uno era el tatuaje que el hombre tenía impreso en el hombro derecho, una punta de flecha, parecida a la que lucen los sargentos en su hombro como galones, y sobre ella, una luna con forma de cimitarra vuelta arriba. Además en dos de las fotos había dos cuadros en la pared q llamaron mi atención, uno versaba sobre un pasaje de la Odisea, Squila y Caribidis, representado como un barco en un estrecho con dos monstruos a cada lado y una elección, el torbellino de Caribidis o el pulpo con 8 cabezas de perro de squila... el otro cuadro era una representación abstracta del torbellino, y su artista Alloli no era precisamente de los q vendía su obra barata...

Frank nos dijo un nombre "Willie el manco", debía ser un bajabundo q frecuentaba el bar "lexters" en el Kinsbury Road, justo antes de q sonaran las primeras bocinas de la polícia; sin tiempo para salir de aquella ratonera, no hubo más remedio q aflojar la cartera para sobornar al par de maderos q aparecieron por la puerta... nos despedimos formalmente de nuestro nuevo y contusionado amigo, y bajamos con los policias q se aseguraron de q nos marchabamos de la zona.

Decidimos capear el temporal retirándonos cada uno a nuestra casa. Ibamos en mi coche Jar y yo camino a su casa (le dejaban dormir de estrangis en el cuartel q había al sur de la ciudad), cuando vimos en el escaparate de un tatuador el mismo dibujo q llebaba el hombre de las fotos, hundí mi pie en el freno y nos encaminamos al antro.

El local del tatuador estaba vacio, unas moscas despegaban rítmicamente sus patas de un manchurrón de sangre q el parqué hacía dias habia absorbido...un hombre cruzó una puerta detrás del mostrador, era un menudo mexicanito de tez tan amarillenta como la conjuntiva de sus ojos...botella de tequila en mano nos preguntó con profundo acento que qeríamos.

-solo qeremos hacerte unas preguntas-se adelantó Jar antes de q pudiera responder yo algo más imaginativo...
Jar era un hombre peculiar, como él mismo decía no era racista, pero si por él fuera hubiera tapiado, alambrado y minado todas las fronteras de su pais para q se amontonase la basura fuera de sus muros, para luego quemarla...yo opinaba l0 mismo.

El mexicanito debío sentir la ola de cariño q emanaba del ex-marine y dió un grito de alarma, al momento un par de compadres bastante nutridos aparecieron por la puerta, sin tiempo para discutir sobre la política de inmigración, empezamos una pelea, yo me decanté por el tatuador, sabedor de que los nudillos de Jar estaban hambrientos de justicia americana.
La pelea duró poco, el marine solo golpeaba un poco mejor de lo q encajaba...pero como encajaba!

Ya con los matones besando el suelo, decidimos sacar algo de información al tatuador, nos dijo q no sabía el nombre de aquel hombre, sólo su apodo "el doctor de bagabundos", y q el tatuaje de las fotos era una especie de totem canino azteca...según me lo decía caí en la cuenta de que los tres mejicanos lucían el su antebrazo el mismo tatuaje, una cadavera azulada. A la pregunta de qué significaba aquello el hombre nos comentó que era el distintivo de su grupo "los cazadores de cabezas".

Ni corto ni perezoso Jar le pidió al hombre q le hiciese el tatuaje de la calavera en el antebrazo, y yo, ya puestos, q me hiciese el supuesto totem del doctor. Nos llevó casi toda la noche, pero por la mañana ya lucíamos sendos dibujos. Otra cosa es que hubiera sido una buena idea.

Sin dormir fuimos los 4 a la oficina del sheriff, sentados esperabamos a que el sheriff acabase una acalorada discusión telefónica en que los insultos alcanzaban todas las tonalidades y varias lineas de consanguineidad.
-Jodidos mascachapas!-dijo mientras colgaba el teléfono con fuerza como para clavarlo en la mesa.
Dijo alguna frase más pero la verdad no entendí nada ocupado como estaba en esquivar la lluvia de salivazos a la q nos estaba sometiendo; al parecer alguno de sus chicos se la había liado gorda...sacó una botella de whisky de un cajón de su mesa y le metió un buen trago, después algo más sereno, nos atendió.

-allanamiento de morada, destrozos, secuestro, lesiones, retención ilegal, amenazas, sobornos...me dejo algo?-dijo con voz bastante tranquila. A punto estuve de decir algo pero me gustaba mi cara tal y como era.
-tenemos un nombre y unas fotos-dijo James dejando el sobre de cartón sobre la mesa...parece q con el hueso el mastín del sheriff se tranquilizaba.
-bien, bien...-masculló mientras miraba las instantáneas.
-quizás haya valido la pena...estudiaré las fotos-dijo metiendo el sobre en su americana.
-vosotros salid de aqui, bastante torcida está mi carrera para que me fotografíen junto a delincuentes, volved cuanto tengais algo más- y esta vez nos acompañó hasta la puerta.

Ya en la calle decidimos q iniciada nuestra nueva carrera policial debiamos portar armas, así q empleamos el día en visitar a el amigo de un hermano de Jar, un renombrado hombre de armas, el amigo, no el hermano, q era un violador, y por tanto de otro gremio.
Dimitri el armero, nos facilitó una escopeta, un par de colts, y 4 cartuchos de dinamita q Jar se empeño en adquirir, si bien no pensabamos q era seguro comprarlos, si q pensamos q llevar cada uno un cartucho en la gabardina si que lo era, y asi lo hicimos.

Esperamos a la caida de la noche y nos encaminamos a la tasca.

jueves, 18 de diciembre de 2008

SALOSCURA

La caverna Saloscura alberga a el mar del mismo nombre, con más de 6 km de diámetro, es una de las cavernas más grande del inframundo.
En sus aguas viven los Sahuajines oscuros, se cree q su número es reducido y q sirven a la gran sombra...
La caverna posee cierta luminiscencia, debida en parte a los hongos luminosos, y parte a la condesación de gases luminiscentes en la cúpula.

En sus orillas existen restos de una antigua civilización, al parecer enana, sobre estos restos el clan Deepgate creó un pequeño asentamiento temporal mientras buscaban los planos mineros más importantes del inframundo; una vez encontrados y estudiados se establecieron en la caverna deepgate con entrada a las minas de Adamantita...

OKIKAGE, LA GRAN SOMBRA


Okikage es el vencedor de la SENTAKU del inframundo, sus dominios se extienden a toda la cordillera de la dentadura y parte del desierto de Athlas (en el inframundo).
De proporciones enormes, Okikage se presenta como una gran masa de sombra informe en la que se distinguen solo sus ojos, garras y dientes...
Se sabe q tiene la guarida en la caverna Saloscura, donde está tambien el gran mar del mismo nombre, y se sabe q allí mismo había reunido un pequeño ejército de dracónidos...
Okikage puede adoptar diferentes formas, la habitual gaseosa q le permite moverse por el inframundo sin problemas, además de una forma serpentina gigante, y la de cualquier humanoide de tamaño medio.
Okikage posee el ritual de la SHIHAI, si bien todavía no se conoce a ningun dominado.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

EBRITH EL GRAN ASTETA


Ebrith es el gran asteta de la biblioteca de Tyr.Un hombre de incierta edad, algo encorvado y de tez cenicienta, ebrith ve el mundo a travé de sus libros.

De caracter retraido y vergonzoso, este semielfo se ha pasado más de 80 años sin salir de la biblioteca y sin saber del mundo, sirviendo a Kamichisiki la deidad de la sabiduría.

Raptado por crótalo, glend y aspid, Ebrith pasó unos días en cautiverio q le hicieron dar un vuelco en su vida, ahora es consejero de senado de Tyr.

CARACT. DE JUEGO.
Clase: Sacerdote 17
Alin: Neutral
F 8 D 6 C 9 I 16 S 22 C 18
AT: no tiene
DE:rechazo
CONJUROS CARACTERÍSTICOS: Adivinación, comunión, palabra de regreso, refugio, restablecimiento mayor.

OBJETOS MÁGICOS: KOJIKI, tomo de sabiduria, tomo de constitución, libros de conjuros n.I-IX. Libro parlante.