domingo, 18 de enero de 2009

LA LLAMADA DE CTHULU; CAP II


Al anochecer nos encaminamos a la taberna de "lexter´s", un pintoresco antro en los límites del Kinsbury Road...aparcamos el coche en un camino de barro cercano, y nos encaminamos al bar...una puerta de metal doblada como un dólar atropellado por el metro era el único detalle q lo calificaba como cantina...abrir la puerta fue como asomarse a los 9 infiernos, una bruma caliente y cenicienta envolvía las cuatro escaleras de madera q bajaban al averno y una música folclórica sonaba de fondo en algún gramófono...,enseguida nos dimos cuenta de que el bar no era precisamente de etiqueta, la mayoría de parroquianos estaban más interesados en dejar de bucear en sus vómitos q en los 4 extraños q acababan de entrar por la puerta...nos dirijimos al fondo y nos sentamos en una mesa circular donde la moqueta se adivinaba roja.
Intuyendo q no nos iban a servir a la mesa pensé en lebantarme cuando me dí cuenta de que James no se había sentado.
-cuatro whiskys y una limonada para la dama-dijo james con cierto nerviosismo.
-aún si pudieramos vender alcohol, eso suman cinco amigo-apunto el barman apoyando la barriga en la barra.
-seguro q esto arregla los dos problemas, la suma y el otro-y james sacó un billete con la cara de Benjamin Franklin.

El barman se lebantó el parche de su supuestamente maltrecho ojo para ver mejor el billete de cien q el profesor había dejado a su alcance.
-De acuerdo amigo-dijo mirando a los lados como si todo el local no apestara a alcoho,-pero tengo q decirte q no tengo cambio de 50...-
-tú deja la botella y contestame a algunas preguntas-

A los quince minutos James llegaba a la mesa con una botella de whisky medio vacia y algo de información, al parece a willie "el manco" hacia tiempo q no se le veía, pero todo indicaba q era el q proporcionaba bagabundos al doctor...discutiamos sobre el tema cuando, como si de un truco de magia barato se tratase, aparecieron de entre el humo seis mejicanos. Vestían de cuero y traian cara de pocos amigos, se apartaron y dejaron paso precisamente al más pequeño de ellos q portaba una silla del bar, se sentó entre nosotros y nos saludó cordialmente con un gesto de su cabeza.
-pinche gueritos, que les trae por la cantina?-pregunto con la tranquilidad del q se rodea de sus sicarios.
Enseguida me fijé en q sus amarillas pupilas se habían clavado en el tatuaje oseo de Jar.
-Hemos venido a hidratar el pellejo hermano-dijo achispado el profesor.
-Donde conseguiste ese tatuaje cabrón?-preguntó sin más miramientos el hermano zapata.
-M...me lo hicieron los marines-balbuceo Jar con poca convicción.
Era el momento de tomar las riendas de la situación, cuando a Jar le temblaba la voz alguien acababa en la carcel o en el tanatorio. Así q cojí la mesa por el canto la lebanté y la estampé en la cara del mejicano propulsándola contra sus hombres al mismo tiempo, y empezamos a correr buscando la salida, me giré preocupado por lucia, la enfermera no era de las q hacia 100 metros en 10 segundos, pero enseguida la vi trotando a mi lado con el bolso inmovil bajo su axila, al parecer se había tomado su tiempo dejando un escalpelo en el cuadriceps de uno de los esbirros.

Salimos por la puerta y corrimos hasta el coche sin mirar atrás, entramos en el mismo a trompicones y sin resuello, ahí fue cuando caimos en la cuenta de que el marine no nos había seguido, empezabamos a pensar qué hacer, cuando una bala entró por el parabrisas para acabar de quitar la borrachera al profesor y aclarar nuestras prioridades, había q salir de allí, aceleré marcha atrás y derrapando en el barro dimos media vuelta para encarar hacia distritos más cívicos donde la gente se disparaba con menor profusiòn.

Para cuando pise el freno ya habíamos llegado al Puerto de Cleveland. James abrió rapidamente su puerta para vomitar aún más rapidamente, y el resto salimos para dejar en el coche la tensión del momento. No nos habían seguido.
Después de cojer aire unas cuantas veces decidimos irnos a dormir y visitar a la mañana al sheriff, debíamos solucionar la pérdida del marine antes de que se convirtiera en una piñata mejicana.
Llegamos temprano a la oficina, el sheriff nos recibio desayunandose a escondidas un malta de 12 años, tenía toda la pinta de que había dormido en la oficina, por lo menos olia como si lo hubiera hecho.
-como que habeis perdido a Jar?!-su cara se enrojecía por momentos.
-no es la jodida virginidad de tu hermana!-apostilló faltón. Por suerte soy hijo único.
-esto se nos está iendo de las manos...hay q recuperar su cuer...hay q encontrarlo-su incosciente lo traicionaba, a nadie nos sorprendió.
El sheriff se giró hacia la bandera americana q lucia detrás de su butaca. Pasó un rato buscando inspiración entre las barras y estrellas, y al poco salió del despacho farfullando entre dientes.

2 comentarios:

Lucas dijo...

Si mal no recuerdo el sheriff no ayudo demasiado xD

Master dijo...

creo q sólo nos dio un par de hombres...
en cuanto acaba la llamada me pongo con los relatos de la infraoscuridad de deepgate!